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Vivir con un solo padre puede predecir uso de tabaco y alcohol

Vivir con un solo padre puede predecir uso de tabaco y alcohol

Dos vasos de alcohol, tres veces por semana. Algo que puede sonar normal en un adulto, pero que cuando aparece en un estudio de uso de drogas lícitas en escolares de entre 9 y 12 años hace abrir los ojos. Pero eso fue lo que encontraron investigadores de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile al indagar en los factores que predicen el riesgo de que un escolar de 4° a 7° básico consuma tabaco o alcohol.

Publicado en El Mercurio, el 08 de Mayo de 2008. Por Pamela Elgueda T.


El 31,4% de los niños había probado tabaco o alcohol al menos una vez al mes durante el último año, y el 18,8% las usó al menos una vez por semana durante el
último mes.
El estudio, publicado en la última edición de la revista "Terapia Psicológica", indagó en las conductas de 234 alumnos de colegios (de dependencia municipal y subvencionada) de Huechuraba y Recoleta.
"Encontramos que vivir sólo con uno de los padres genera un riesgo doce veces mayor de que un preadolescente llegue a consumir tabaco o alcohol, mientras que participar en una pelea callejera implica dos veces más riesgo", destaca Jorge Rodríguez, cabeza del estudio y máster en estadística.


Abre puertas

Ana María Fernández, doctora en psicología y coautora del estudio, aclara que no hay una relación de causa y efecto: "No es que todos los hijos de familias monoparentales vayan a consumir este tipo de drogas lícitas, sino que tienen mayor riesgo de hacerlo que quienes viven con sus dos padres". En este sentido, la académica de Psicología de la U. de Santiago agrega que este nexo se entiende porque en la prevención del consumo de cualquier droga el control parental es un factor protector clave. "Pero acá estamos hablando de que falta uno de esos padres y el que se queda a cargo obviamente que tendrá más dificultades para ejercer esa supervisión".
Los investigadores resaltan que también se encontraron con que la edad promedio de inicio de consumo de tabaco es de 11,9 y la de alcohol de 12,3. Además, ser mujer es un factor protector, al menos hasta esa edad (después parece cambiar).
"Eso debe encender una alarma, porque cuando se inician antes en el uso de drogas lícitas se abre más pronto la puerta para el uso de drogas como marihuana o pasta base, así como para un uso excesivo de alcohol", dice la psicóloga.
Lo último es un fenómeno que están viendo cada vez con más frecuencia en los centros de urgencias. El doctor Guillermo Correia, jefe de la urgencia escolar  de la Clínica Alemana, da cifras de su centro. El 85% de los adolescentes que llegan por consumo excesivo de alcohol son hombres, de 17 años mayoritariamente, contusos por haber participado en riñas, por caídas y golpes, y entre los que se incluyen uno que falleció atropellado y otro que llegó con coma etílico.
"Vemos que se juntan para beber y que consumen bebidas de alta graduación alcohólica como ron, pisco y vodka", complementa el doctor Leonardo Ristori, jefe de Urgencias de la Clínica Indisa y ex director de la Posta Central.
En la clínica, el especialista no ha atendido adolescentes con coma etílico (sí en la urgencia pública), pero advierte el aumento de niñas que consultan por los efectos de la ingesta excesiva de alcohol.